Carta a una adolescente

Querida Paula:
No tengo el gusto de conocerte, aunque me gustaría. Porque me has arrancado una sonrisa y me has devuelto un poco la esperanza, en mitad de toda esta vorágine. He leído unas cuantas entradas en tu blog, en Tribuna. Escribes muy bien y me sorprende. Porque, con tus quince años, es bastante más normal que le des unas cuantas patadas al diccionario, acostumbrada como deberías estar, a volar sobre el teclado del teléfono móvil, a relacionarte con tus amigos, en Tuenti o Twitter por escrito, sí, pero de cualquier manera.

El blog de Paula Martún en Tribuna

El blog de Paula Martún en Tribuna

Y lo que me alegra de verdad es que tengas claro que te quieres dedicar a esto, a pesar de tu corta edad. Que digas sin ambages que tu sueño es ser periodista deportivo. Las chicas de tu edad suelen estar pendientes de los chicos, a quienes empezáis a ver de otra manera, de la ropa, los actores de la saga Crepúsculo, de Justin Bieber, qué se yo… de cualquier cosa menos de escribir. Y ya no digamos de escribir sobre deportes. Si desde tan pronto sabes que esto es lo que te mueve por dentro, debo advertirte sobre lo que es, al mismo tiempo, bueno y malo en este oficio: que nadie podrá jamás quitarte de la cabeza que, ese sueño que tienes hoy, es más que un sueño; es una necesidad física, una meta a la que aspirar y con la que confío podrás ganarte el pan el día de mañana. Da igual las vueltas que dé tu vida, que al final termines siendo periodista o ingeniera química. Esa sensación que te obliga a teclear te acompañará siempre, es tu “gasolina” particular.

Y aunque no soy nadie para ti, y esto de dar consejos es siempre peligroso, sí que te diré un par de cosas que me hubiera gustado escuchar, cuando tenía tu edad, y que he aprendido con los años.

Lee muchísimo, porque sin leer no se puede escribir. Al menos, no correctamente. No hagas como los futbolistas, que son incultos y a nadie parece importarle. Un periodista inculto, que apenas lee, no escribirá bien en su vida y nunca será periodista, sino un junta letras a quien cualquiera puede manipular.

El periodismo es una profesión hermosa. De las que más, pero también de las más tramposas. Muchas de las trampas podrás evitarlas porque las verás venir, si eres un poco despierta. Otras no, aunque esas te harán más fuerte, porque son las que más duelen, pero las más necesarias. Además, te tocará luchar más que a mí, porque tú eres mujer y la prensa deportiva todavía es machista. Lucha sin miedo, porque eso te hará mejor que los demás.

Muchos creen que ser periodista es tan importante o más que ser neurocirujano y no es verdad. Lo nuestro no es salvar vidas, es contarlas. Y eso tiene sólo una importancia relativa. Esa gente, que se cree más importante de lo que realmente es, está metida en esto por la notoriedad, para codearse con famosos, para tener ciertas influencias y, si es de los primeros espadas, ganar mucho dinero. Huye de ellos, porque eso no es periodismo deportivo, es prensa del corazón. Aprenderás de verdad de qué va todo esto dando tus primeros pasos como haces ahora: en un estadio de 2ªB, con un equipo metido en problemas, escribiendo en un diario pequeño y viviendo todas las incomodidades que viven los que están lejos de los focos.
Todos empezamos igual que haces tú ahora. Algunos tienen suerte, talento y ascienden. Les encandilan con mil historias y pierden el norte, olvidan esos inicios. No pierdas tu brújula, nunca olvides lo que vives ahora y lo que te hace sentir, porque eso no cambiará nunca, por muy famosa que llegues a ser. El auténtico triunfo está en la honestidad, en poder mirarte al espejo todos los días y no sentirte decepcionada, porque sabes que haces todo lo que está en tu mano, le guste a los demás o no.

Con el paso del tiempo las palabras y las frases no serán tan rebeldes como ahora. Poco a poco se harán tus amigas y sabrás dónde poner a cada una de ellas, para que transmitan lo que quieres. También con tiempo tendrás un estilo, que será el que te defina. Cuando lo tengas no lo pierdas, porque es lo que te diferencia. No imites a nadie, sé tú misma aunque los demás te critiquen. No podrás gustarle a todo el mundo siempre, pero sí gustarte a ti misma, sin hacerte trampas. Y, por favor, no uses tópicos, coletillas, frases hechas que están vacías. El periodismo deportivo está plagado de todo eso. Si puedes, dedícale a un texto –o a una noticia en la radio– media hora más. Ese esfuerzo siempre se nota, a la hora de la verdad.

Y nunca olvides que el deporte tiene tanto éxito entre la gente porque, en el fondo, transmite emociones. Úsalas, habla de ellas, que no te dé vergüenza. Escribe con el corazón, porque es lo que hará que te recuerden y te lean todas las semanas. Yo lo haré.

Un abrazo y mucha suerte

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Archivado bajo Charrizando, Periodismo, Reflexiones e Idas de Olla

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