El final del calendario

Se acaba el año

Se acaba el año

Somos así de predecibles, los periodistas. Cuando llegan estas fechas ponemos el automático y nos da por hacer resúmenes del año. Ya saben, “El 2011 en titulares”, “En 2011 fue noticia…” y ese tipo de cosas. Es cansino, porque en todos lados se hace lo mismo pero, al mismo tiempo, es inevitable y agradecido para los plumillas, que no tienen más que bucear en el archivo y darle al asunto una forma presentable. Y para hacer memoria tampoco viene mal.

Supongo que sabrán perdonarme, pues, si utilizo mi espacio para resaltar dos o tres aspectos del año que finaliza, desde un punto de vista personal. Que un año pasa igual de rápido para ustedes y para un extranjero como yo y, a veces, cuesta fijar la vista lo suficiente en los temas importantes.

Para empezar por lo más obvio, citaré justamente el sitio web en el que leen estas líneas. Desde hace unos meses cuentan ustedes con un nuevo periódico digital. Tras el final triste y tormentoso de su hermano mayor en papel, Tribuna.net decidió lavarse la cara, vestir las mejores galas e iniciar una nueva andadura en la red. Un grupo de valientes – porque no puede llamárseles de otro modo – se pusieron el mundo y el miedo por montera, para darle a la gente aquello de lo que ninguna sociedad puede ni debe prescindir: la oportunidad de informarse libremente, comparar y contrastar. Una herramienta con la que formarse un criterio propio sobre lo que pasa en la ciudad. Hay más diarios digitales, es cierto. Para el poco tiempo que llevamos “en la brecha”, sin embargo, los resultados no parecen ser del todo malos. Personalmente, la experiencia me ha permitido contar un buen ramillete de nuevos amigos. Y también de enemigos, que de todo tiene que haber. Viene de serie con el oficio. Además, no sé quién dijo que si se llega a cumplir 50 años sin contar con un solo enemigo, o no se ha vivido lo suficiente o no se ha tenido la suficiente vida social. De cualquier modo, creo que es una buena noticia para los salmantinos, contar con un espacio donde informarse, a pesar de la maldita crisis.

Porque si de algo se ha hablado este año, y con intensidad, además, es de la crisis de marras. Ya la sufríamos hace tiempo pero este año se ha hecho notar un poco más, por lo que parece. He visto abrir y cerrar bastantes negocios a pie de calle, he compartido historias nada halagüeñas con vecinos y amigos; incluso he temido por mi puesto de trabajo y por el de gente cercana. Si bien creo que es el deseo que tenemos casi todos, parece que no nos quitamos este nefasto hedor a pesimismo e incertidumbre de encima. Cualquiera diría que todos vamos por ahí con una espada de Damocles sobre la cabeza. No creo que eso sea saludable para nadie pero, créanme si les digo que no tengo idea de cómo revertir la situación, a nivel particular. Ojalá.

Además de “crisis”, de “prima de riesgo” y de “deuda soberana” también hemos utilizado con soltura a lo largo del año la palabra “indignado”. La explosión popular de mediados de Mayo también se hizo sentir en Salamanca dándole corporeidad, acercando el fenómeno a la puerta de casa y a la Plaza Mayor – no sin cierta polémica, todo sea dicho –, haciéndonos ver que era algo que estaba pasando de verdad, que no sólo salía en el telediario. Tengo pensado hablar sobre ello en el futuro porque, tanto a nivel nacional como local, el movimiento 15M ha mutado, ha tomado distintas sendas y no está muy claro de qué se habla cuando se remite a las hordas “toma plazas”. La última noticia que tengo de los nuestros es la publicación de un calendario protagonizado por indignados en pelotas, como creativa forma de recaudación para auto gestionarse. No me sorprende nada de nada. Porque el 2011 ha sido convulso y ha pasado de todo, que por algo era año de elecciones.

Tanto generales como locales. La verdad es que no me acostumbro a cruzarme con D. Julián Lanzarote por la calle pensando que en sus manos ya no están los destinos de los charros de a pie. Aún no me ha dado tiempo de analizarlo con profundidad, pero parece que el nuevo equipo de gobierno es cualquier cosa menos estridente, como lo era D. Julián cuando quería. El Sr. Fernández Mañueco tiene otro talante – que no me lleven a la hoguera por utilizar el término, que no va con intención – pero los mismos retos, si no más. Y desde luego, nada sencillos. El nuevo alcalde tendrá que capear con el temporal asociado a la crisis. Y también con los males endémicos de la capital, que ahí siguen y de los que también hablaré otro día. Veremos si en el próximo resumen del 2012 nos hemos deshecho de alguno de ellos. Que ya va siendo hora ¿no creen? Nos vemos el próximo año.

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Archivado bajo Charrizando, Extramuros, Reflexiones e Idas de Olla

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