Dignidad y sentido práctico

Si está leyendo esto, probablemente lo haga por haber seguido el enlace desde mi último artículo publicado en Tribuna de Salamanca. Tanto si es así como si llega despistado a este espacio, le abro las puertas del mismo. En este blog podrá ver todos los artículos de opinión que he publicado desde Octubre de 2011 hasta Mayo de 2012 en el citado diario digital, además de la mínima información necesaria para saber quién firma los textos y a quién corresponden las reflexiones y los planteamientos.

Si es usted antiguo lector del Pasaporte Charro en Tribuna de Salamanca y persigue mis pasos en este nuevo blog, le doy las gracias por su fidelidad, tanto si es un seguidor entusiasta como si se trata de un detractor furibundo.

Agradezco a los responsables del digital charro su comprensión y manga ancha al dejarme elegir las temáticas, el enfoque y el estilo de mis “pasaportes”, mientras me cedieron su espacio para publicar. El grado de libertad ha sido total y han sido constantes las palabras elogiosas y de aliento dirigidas, tanto a los textos como a su autor. Quiero hacer constar, además, mi agradecimiento al cuerpo directivo de Tribuna por la oportunidad que me brindaron de compartir mis artículos con los lectores salmantinos durante casi nueve meses.

No obstante, he creído conveniente desligarme del diario por razones prácticas y de coherencia y convicción personal.

Desde el punto de vista práctico porque, como periodista, pretendo ganarme la vida con mi trabajo, es decir, procuro cobrar por los textos que escribo y esta situación no ha podido darse en Tribuna de Salamanca.

Quiero dejar claro que no se trata de un reproche o una denuncia, pues las condiciones se me plantearon con claridad desde el principio de mi colaboración y nada puedo objetar. Cuando inicié la aventura con Tribuna, los responsables me dejaron claro que no podrían pagarme por ser bloguero en el recién nacido diario digital. Igual de clara quedó mi intención de extraer un rendimiento económico a medio plazo de mi trabajo. Por ello, establecí un margen de tiempo prudencial, para “tantear” el mercado y probar la viabilidad económica del blog, dentro de la estrategia comercial del diario. Este rendimiento económico no ha existido y, ante la imposibilidad de la gratificación económica, he dejado vencer el plazo acordado y ambas partes nos hemos despedido cordialmente, hasta la siguiente oportunidad de colaboración, que espero se presente pronto.

CapturaTambién tomo esta decisión por coherencia. Individualmente, y también como integrante de la directiva de la Asociación Salmantina de Periodistas (ASPE), considero esencial que los profesionales de los medios nos defendamos ante la peor crisis sectorial que se recuerda. Atemorizados y maniatados por la precariedad como estamos, lo menos que podemos hacer es defender conceptos y campañas como #gratisnotrabajo o #periodigno, tal y como hemos hecho en toda España las distintas asociaciones de periodistas el pasado 3 de Marzo, avalados por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

No critico las políticas empresariales acometidas, por medios locales como Tribuna de Salamanca o por nuevos y deslumbrantes digitales como el Huffington Post. En estos y en otros muchísimos casos, no se retribuye a los blogueros y colaboradores que, no obstante, son los responsables de un respetable porcentaje de sus contenidos. Estos contenidos, las visitas y el tráfico en las redes que generan son, por otro lado, “vendidos” como un valor añadido de los digitales y, en consecuencia, reportan beneficios a sus arcas. Magros, es cierto. Pero beneficios, al fin

Muchos de estos colaboradores no retribuidos son periodistas profesionales y, ¡Oh, maravilla!, les recuerdo que estos últimos no viven del aire. Las políticas empresariales de este calibre me parecen respetables, pero nada éticas. Para algunos puede ser suficiente contar con una atalaya mediática desde la cual vociferar o sacarle brillo a intereses personales, políticos o profesionales. El mantenimiento de un blog no tiene por qué estar reñido con un trabajo de ortodoncista, pongamos por caso. Su calidad en contenidos puede ser incluso mayor que la ofrecida por cualquier titulado en Periodismo. Pero no se trata de competir con otros, ni establecer un coto privado de actuación. Se trata de defender un mínimo de dignidad profesional. Si debo escribir por amor al arte, al menos que sea desde un blog propio, sin que existan segundos o terceros beneficiados, por muy modestas que sean las ganancias.

Cierro una etapa de cierta visibilidad pública.  Más modestamente, pero creo que con algo más de dignidad, continúo compartiendo con quien quiera leerlas mis opiniones y reflexiones, desde Salamanca y con el foco centrado, tanto en lo que en ella ocurre, como en los vaivenes que se dan más allá de sus fronteras invisibles. Espero contar con sus lecturas por mucho tiempo. Bienvenidos.

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10 comentarios

Archivado bajo Charrizando, Periodismo, Reflexiones e Idas de Olla

10 Respuestas a “Dignidad y sentido práctico

  1. Margia

    Seguiré tus trabajos donde quiera que los publiques, por que siempre provocan una reflexión positiva.

    • Jejeje Muchas gracias Margia. No sé si mantendré la misma periodicidad (espero que sí) ni cuánto tiempo escribiré. Dependerá de muchos factores. Pero a los lectores se les debe un respeto y un compromiso, sobre todo a los que, como tú, eran tan madrugadores 😉 (Ya me terminé el libro, por cierto. ¡Gracias!)

      • Margia

        ¡jajaja! ¡ te sigo siempre el rastro donde quiera que estés! brindo a tu salud y para que tengas ¡mucha suerte!.TE LO MERECES.

  2. Ursus

    Todo tiene dos caras y no todos los pagos se hacen con moneda de curso legal. El medio se ha beneficiado de los contenidos generados por el blogero y con ellos contribuye con parquedad a sus arcas, cierto es. Pero el blogero tiene una exposición pública amparada por la solvencia y la cuota del medio que no podría ni soñar de alcanzar por sus propios esfuerzos. No hay nada indigno en una transacción de este tipo. Yo te doy mi trabajo para que lo expongas y ambos nos beneficiamos. El blogero no se retira porque lo que hace sea indigno. El blogero se retira porque esa transacción ya no le satisface, aunque le satisfizo por un tiempo. Está en su derecho. Nadie debe nada a nadie. Su negrita sobre el hecho de que no quiere que su trabajo beneficie a terceros casa muy mal con todos todos los agradecimientos y contactos reconocidos en su despedida del medio (el medio es el mensaje y los diferentes tonos de su despedida allí y su bienvenida aquí son patente explicitación del famoso aserto) son buena prueba de que hay un evidente antes y después de su paso por el medio. Uno podría pensar que eso vale lo suyo y, sin embargo, la sensación leyendo al blogero es que la contribución ha sido unidireccional y, por lo tanto, desequilibrada. Me temo que no es así. Incluso cabría pensar si su condición de representante profesional que ostenta como justificación de su proceder se habría dado sin la exposición y los contactos que el medio, y su asociación a él, le han brindado. Ha perdido el blogero una magnífica ocasión de hacer gala de esa dignidad que repite como justificación, porque el lector detecta en esta bienvenida, a pesar de expresas palabras en contrario, un cierto resentimiento. Si el blogero cree que lo que hacía no era digno eso constituye una velada acusación. Cuánto más elegante hubiera sido despedirse hablando allí de etapas que se cierran y comenzar aquí sin hacer mención al porqué. Cuánto mejor se hubieran visto servidas la dignidad y la elegancia, personal y profesional. Cuánto mejores hubieran sido esos buenos modales para cerrar esta vez las tan mentadas puertas principales.
    En su caso, y a pasados comentarios me remito, me da la sensación de que su pasado blog en Tribuna de Salamanca ha suscitado el interés ocasional de más de un detractor al que no cabe, salvo sesgada o autoindulgente opinión, aplicarle el calificativo de furibundo. Sí, en cambio, me temo, a algunos de sus seguidores. Be careful out there.

    • Querido Ursus:

      Gracias por comentar. Sí, efectivamente también te echaba de menos, como troll que eres. El que hayas sido extremadamente educado y alambicado en tu lenguaje no significa que no seas – para mí, al menos – un detractor, tanto en Tribuna como aquí. No todos son furibundos, es cierto, pero el caso de no serlo no te apea de tu condición de apuntador. Digno y respetable opinador y comentador, pero ignorante de muchos matices. Vamos a ir por partes

      “Pero el blogero tiene una exposición pública amparada por la solvencia y la cuota del medio que no podría ni soñar de alcanzar por sus propios esfuerzos […] El blogero no se retira porque lo que hace sea indigno. El blogero se retira porque esa transacción ya no le satisface, aunque le satisfizo por un tiempo.” Vivía feliz sin ser bloguero, no lo necesito para ser feliz. A diferencia de lo que ocurre en casos como el tuyo, no necesito llamar la atención para sufrir erecciones. Existía y existirá la vida sin mí en Tribuna y también en sentido contrario; no quiero “hacerme un hueco”, ni “meter la cabeza”, como les sucede a muchos. Puedes creerme o no. Quien me conoce lo sabe, sólo quiero vivir de mi trabajo y si puede ser discretamente, mejor. La cuota de vanidad se colma al ver tu foto bajo la cabecera durante cuatro o cinco semanas seguidas, nada más. JAMAS HE DICHO QUE LO QUE HACÍA FUERA INDIGNO. Es indigno pretender que un fontanero arregle un grifo sin que se le pague, como lo es que un periodista escriba sin cobrar. JAMAS HUBO ENGAÑO POR NINGUNA DE LAS DOS PARTES, NI SATISFACCIÓN PASADA QUE NO EXSITA HOY. Tribuna me dijo que no me pagaría el primer día y yo les dije que escribiría un tiempo, y solo si había beneficio a medio plazo seguiría. Si no estabas presente en la conversación (ventajas del anonimato, ¿verdad?) dudo que puedas hablar con tanta seguridad de algo que desconoces.

      “Su negrita sobre el hecho de que no quiere que su trabajo beneficie a terceros casa muy mal con todos los agradecimientos y contactos reconocidos en su despedida del medio (el medio es el mensaje y los diferentes tonos de su despedida allí y su bienvenida aquí son patente explicitación del famoso aserto)” Repito una vez más, que parece que no sabes leer a pesar de que escribes fenomenal (Eso te pone, imagino, que te alaben. Pues por mí que no sea) NO TENGO NADA QUE REPROCHAR A TRIBUNA, LO DIGO EXPRESAMENTE, NO CRITICO SU POLÍTICA EMPRESARIAL. Me parecía apropiado y conveniente ser elegante y agradecido con mis lectores y con la gente de Tribuna y tratar los demás aspectos en un sitio que me pertenece y donde no debo explicaciones ni formalidades a nadie. REPITO MI SINCERO AGRADECIMIENTO EN ESTE BLOG, porque lo siento de veras. Una cosa es ser agradecido y otra faltar a la propia palabra. Di mi palabra de marcharme en Junio y no en Enero, como era mi deseo, en una charla telefónica donde no estabas presente ¿o sí? ¿Contactos? Veo que sigues sin saber leer. De los cuatro compañeros que cito con nombre y apellidos en mi despedida DIGO CLARAMENTE QUE SÓLO CONOZCO A UNO, que no me ha reportado ningún beneficio, más que una amistad que nada tiene que ver con mi trabajo. Persona que, por otra parte, habría conocido igualmente en el desarrollo del curro que me da de comer (no el de bloguero, por cierto)

      “[…] son buena prueba de que hay un evidente antes y después de su paso por el medio. Uno podría pensar que eso vale lo suyo y, sin embargo, la sensación leyendo al blogero es que la contribución ha sido unidireccional y, por lo tanto, desequilibrada” No pretendo ser más importante que nadie, no creo que mi aportación sea unidireccional. Simplemente cumplo con un compromiso hecho en Octubre de 2011 y postergado en Enero 2012. Si crees que hay un antes y un después de mi paso por Tribuna y que salgo beneficiado por ello a) demuestras que no me conoces de nada y, por tanto, que sólo comentas para gustarte a ti mismo y tocar los cojones y b) eres tan inocente como para creer que en una ciudad como esta el escribir 600 palabras semanales puede convertirte en alguien. Cobro 500 euros mensuales por un curro a media jornada. Exactamente igual que hacía cuando entré. Soy un Don Nadie ahora, igual que antes. No soy nada, lo sabía antes y lo corroboro públicamente ahora. ¿Te gusta leer eso? ¿Te pone cachondo? No te animes. En tu vida logarás meterme tanta caña como la que puedo meterme yo mismo. No me ganarás en esa partida en tu vida.

      (Sigo)

      • […] “Incluso cabría pensar si su condición de representante profesional que ostenta como justificación de su proceder se habría dado sin la exposición y los contactos que el medio, y su asociación a él, le han brindado” Ostento un cargo (secundario) en la ASPE gracias a contactos que he hecho EN MI ÉPOCA DE ESTUDIANTE Y EN OTROS TRABAJOS NO RELACIONADOS CON MIS ACTIVIDADES ACTUALES. Llevo en Salamanca desde Septiembre del 96, no desde Octubre de 2011. Salamanca es una ciudad pequeña y conozco a mucha gente, soy extrovertido y no me escondo (como haces tú, campeón/a). Se me conoce enseguida y NIEGO CATEGÓRICAMENTE que la posición que ocupo en una asociación profesional como la ASPE tenga NADA QUE VER con tráficos de relaciones de ese tipo. De hecho, dudé en su día de integrarme en la asociación por mi deseo de pasar desapercibido, cosa que pareces no entender. Al igual que sucedió en Tribuna, fueron ellos a buscarme a mí, no al contrario.

        […] porque el lector detecta en esta bienvenida, a pesar de expresas palabras en contrario, un cierto resentimiento. Si las palabras son expresas en sentido contrario,¿por qué te empeñas en poner en mi boca (teclado) palabras que no he dicho (escrito)? NO ESTOY RESENTIDO con nadie. Sólo me preocupa que en Tribuna, en el Hufftington, en la SER, en la COPE, en MARCA… aquí, en Salamanca y en cualquier otra parte, lo de trabajar sin pagar se esté convirtiendo en regla y no en excepción. No por mi caso particular, sigo siendo el mismo muerto de hambre antes y ahora, sino porque me preocupa mi profesión, mi futuro y el de mis compañeros. Si fueras periodista lo entenderías. Prueba a hacer tu trabajo (el que tengas) y que, al presentar la factura te digan: “Es que no te voy a pagar”

        En su caso, y a pasados comentarios me remito, me da la sensación de que su pasado blog en Tribuna de Salamanca ha suscitado el interés ocasional de más de un detractor al que no cabe, salvo sesgada o autoindulgente opinión, aplicarle el calificativo de furibundo. Sí, en cambio, me temo, a algunos de sus seguidores. Be careful out there. Si he suscitado tu interés o el de cualquier otra persona, detractora o no, furibunda o no es lo único que me halaga de tu comentario. Pretendo hacer pensar, no recibir aplausos, tuyos ni de nadie más. Lo de “Ten cuidado ahí fuera” (en inglés en el original) ¿Es una amenaza directa o un recurso estilísitco a lo Hill Street Blues? Si es lo primero que sepas que eres más cobarde de lo que creía. Sabes cómo me llamo, qué aspecto tengo y la gente con la que me muevo. Puedes partirme la cara en la calle si quieres y yo, sin embargo, sólo tengo una cuenta de correo y un nick. ¿Qué valiente, no? Si tengo furibundos seguidores que me defienden apasionadamente es porque (quiero creer) me aprecian de verdad. No puedo renegar de ese aprecio, entiéndelo.

        Es la primera y última vez que te contesto tan extensamente. Pero porque me has tocado mucho la moral y has hablado sin conocimiento. Si sigues comentando te publicaré, sin duda, siempre que no insultes, faltes el respeto, a mí o a los lectores o incurras en alguna actitud constitutiva de delito. Pero no te contestaré nunca más. No perderé mi tiempo con alguien que se toma la libertad de escribir sobre temas que me atañen muy cercana y personalmente sin conocerme de nada y desde la cómoda posición del anonimato.

        Saludos

  3. El problema, obviamente, es la ausencia de un entretenimiento o hobby en la vida y milagros del tal Ursus. La masturbación podría ayudarle.

    Pd. Es el problema del anonimato corbarduno del internet. Mil ventajas. Un troll.

    • Ursus o quien sea tiene derecho a decir lo que sea, siempre que no insulte o cometa un delito. El caso es que, en esta ocasión, ha metido un poco la pata porque no sabe bien de lo que habla. O lo sabe sólo a medias y opina, que es peor. De cualquier manera, con los trolls hemos de vivir. Así es esto de la red. Tú lo sabes bien. Un saludo.

  4. Cesar Brito o Dr, House? Jejeje! Ursus, hermoso, aquí, mi mas mejor amigo te ha pegado un baño de estilo, sabiduría, saber estar y análisis de la palabra que aun no sabes que hacer con semejante y maravillosa parrafada. Por cierto Alex Sanz, la masturbación parece ser que la practica cuando ve publicados sus textos y sobre todo cuando le dicen lo bien que escribe (para mi no es para tanto).
    Fuerza y honor Lord Britus!

    • Dejemos las cosas como están, Luis. Buena gana de darle a un troll la gasolina con la que mueve el motor, que es el “entrar al trapo”. Tú que me conoces mejor que nadie sabes que ante afirmaciones como las que ha hecho esta persona no podía permanecer callado. Ahora bien, como he dicho. Primera y última.
      PD: El Dr. House mola mucho más que yo, evidentemente, más quisiera parecerme en lo más mínimo 😉

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