Más miedo que vergüenza

Somos idiotas. Todos los periodistas, casi sin excepción. Habituados a escribir sin parar, a hablar sin descanso, llegamos a creer que lo que le contamos a la gente tiene más validez que lo que se cuenta en los bares, por algún mágico motivo. Y no es para nada así. ¿Por qué mi opinión sobre la crisis y la sociedad en la que vivo debe ser la acertada?

En un breve encuentro de cafetería esta misma mañana, un viejo conocido, en el tiempo que le duró el café, me soltó dos o tres claves que me hacen pensar que da lo mismo lo que leamos, escuchemos o intenten vendernos – lo que yo, como periodista, les cuente –. Da igual lo positivos que pretendamos ponernos. El país está condenado se mire por donde se mire. Ni #Rescate, ni #JuntosPodemos, #ReiniciandoEspaña ni mandangas semejantes. Este país es lo que es y ha sido siempre: un hatajo de gente con inmensas posibilidades, pero atenazados por hábitos acomodaticios, trufados por una atemporal envidia al vecino y con más miedo y menos redaños que donde los inventaron. Acodados en la barra – confesionario laico de nuestro tiempo – este conocido, en la rápida y consabida puesta al día mutua, me dibujó un panorama negrísimo, pero unas ideas claras y unos argumentos bastante incontestables.

Excepcionalmente preparado en lo suyo, con una dilatada experiencia, que alimentó desde su época de estudiante, está habituado a ganarse cada milímetro de terreno a golpe de trabajo y narices, a solas y con la cara alta y descubierta. Muchos de quienes no saben de dónde viene y cómo ha llegado a donde está lo tachan de pedante, altivo o, directamente, gilipollas. Ellos sabrán. Yo sólo sé que tiene más cojones que el caballo de Espartero. Con un puesto de trabajo que  muchos envidiarían, en el café de hoy me dejó claro que, a pesar de todo, está deseando irse de aquí para no volver. “No se trata de si me voy o no. Se trata de cuándo va a pasar y de si volveré algún día. Creo que no. Ni con los turrones”. Y no fue la única frase suya con la que me marché, digiriendo la tostada del desayuno y la amargura de ser español.

“Ni indignados ni historias. En un país que soportó a un dictador durante cuarenta años, hasta el día en que se murió en la cama, en un sitio donde se ha luchado contra el último grupo terrorista de Europa hasta hace dos días, no va a pasar nada. Hay muchísimo miedo y nadie hace nada. Nos van a estar dando bien hasta que se cansen. Van a ganar los de siempre y van a perder los de siempre. Cuando yo las estaba pasando canutas, cobrando cuatro perras o trabajando gratis, muchos vivían a cuerpo de rey. Que arrimen el hombro ellos ahora, si quieren. Que el país lo levante su puta madre. Yo me voy”

“Alemania tiene el doble de población que España y tres o cuatro niveles administrativos más. Aquí tenemos la mitad de gente, el nivel nacional, autonómico y provincial y tenemos más del doble de políticos que ellos. De chiste. Que se quiten la americana y se pongan a currar de verdad, que no va a pasar nada por poner ladrillos de cuando en cuando”

“Ahora la gente se indigna. ¿Por qué no se indignaban, cuando los bancos le daban una hipoteca de 250.000€ con una nómina de 900€ o 1.000€, con unas cuotas del 85% de su sueldo y, aún así, se compraron un chalet y un BMW? Que se indignen. Eso está muy bien. Indignarse es muy digno”

“En España no se dimite. Ni aunque te pillen con la mano tocando los fajos de billetes. Camps salió del juzgado diciendo que ahora sí estaba preparado hasta para llegar a la presidencia del Gobierno. A mí que no me pidan trabajar para un país así”

Hablamos de más cosas, pero se me termina el espacio en el pasaporte. Además, no les quiero robar tiempo, que hoy juega España en la Eurocopa y eso sí es importante. Ahí sí estaremos todos a una. Sí, ya sé. Me pueden tachar de demagogo y todo lo que quieran. También pueden tratar de desmentir a mi amigo y cualquiera de sus afirmaciones. La opinión es libre. Lo mismo que el miedo.

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2 comentarios

Archivado bajo Charrizando, Extramuros, Política, Reflexiones e Idas de Olla, Sociedad Contemporánea

2 Respuestas a “Más miedo que vergüenza

  1. Alvaro

    Encantado de poder seguir leyendo tu blog, despues de tu paso por Tribuna, y entrando en materia, he de escribir sobre comparaciones siempre, con Alemania, ellos son alemanes, nosotros españoles, vivimos en diferentes lugares y afrontamos diferentes sociedades, aqui hay tanto talento o mas que en cualquier otro lugar, nuestro problema es la perdida de valores, y todo lo que ello conlleva, politicos, corrupcion, etc… La unica solucion es la implantacion de valores en el seno de la sociedad, de hay en adelante todo se iria resolviendo. Un saludo desde Zamora

    • Estimado Álvaro:

      Muchas gracias por tu comentario y por seguir leyendo después de mi paso por Tribuna. A pesar del tema tratado en la entrada, no puedo estar más de acuerdo con tu comentario. En los valores (en su ausencia de ellos) está la base de todo el problema. Es cierto que se compara insistentemente lo que vemos aquí con lo que parece que vemos desde fuera de países como Alemania, aunque no siempre con la perspectiva adecuada y tus matices han dado en el clavo.

      Tu visión ha sido acertadisima y procuraré escribir sobre el tema que avanzas en breve. Muchas gracias por tu comentario una vez más. Espero seguir contando con tu fidelidad. Un saludo

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