Carta abierta a Olvido Hormigos

Querida Olvido:

Te escribo esta carta, no con la intención de que la leas – que bastante tienes con “lo tuyo”, como para perder el tiempo – sino para darte mi opinión sobre lo que te ha pasado, tu forma de actuar ante un problema personal que te habrá desbordado y también sobre la estructura política y social en la que ambos vivimos y que te ha mostrado su peor cara estos días.

En el supuesto de que un vídeo grabado con tu teléfono, como Dios te trajo al mundo y entregándote a los placeres de Onán, haya llegado a la red por un descuido tuyo, no puedo sino alabar tu decisión de presentar la dimisión, al mismo tiempo que debo darte un tirón de orejas considerable. A pesar de lo que pueda parecer en esta cochina España, la visibilidad pública de, pongamos por caso, un político, presupone una conciencia clara de que se debe ser como la mujer del César: honesta en esencia y también en apariencia. ¿Doble moral? preguntarás asqueada. Pues sí, Olvido. Por desgracia así es. No se trata de que tocarse en porreta frente a una cámara esté bien para mí y mal para ti, por dedicarte a la política. Es tan respetable en un caso como en otro. Lo que es más peliagudo es no conocer perfectamente la vulnerabilidad de nuestra vida privada en Internet. No considero que darte placer a ti misma y compartirlo con tu marido o con quien quieras esté mal. El vídeo ha salido a la luz y te ha hecho polvo la imagen pública, el honor, la intimidad y todas esas “tonterías” que protege nuestra sacrosanta Constitución. Si el vídeo en cuestión es resultado del descuido y el desconocimiento de las posibilidades y los peligros de la tecnología, no te toca más que agachar la cabeza y aguantar el chaparrón. Que digan lo que quieran y que cada palo aguante su vela. La próxima vez tendrás más cuidado, eso seguro.

Si el vídeo ha llegado a los lúbricos ojos del respetable digital gracias a la acción de un hacker, de alguien que te quiere mal o de algún adversario político – que todo puede ser – lo de dimitir sigue siendo igual de respetable y aplaudible, pero, en ese caso, no debes sentirte culpable. En ese caso, alguien se habría metido en tu vida privada y, en virtud a la Constitución de la que te hablaba, te asiste el derecho y la posibilidad de darle la del pulpo. Lo malo es que, en un campo abonado para el anonimato cobarde y el “todo vale”, una vez que se ha tirado la piedra es complicado encontrar a la mano responsable. Es lo que tiene la red, es así de fría y despiadada. Todo lo que está en la red permanece para siempre y se extiende como un virus. Ya lo sabes. Y si no lo sabías ya te estás enterando de la peor manera posible.

Entiendo que hayas querido dimitir. No se trata de que te hayan trincado falsificando ERE’s, robando a manos llenas, prevaricando o corrompiendo las instituciones del Estado. Ya sabes que eso aquí no se castiga. Y así nos va. A pesar de que resulta simple en sí mismo, tu único delito es tener un desnudo bonito – si me lo permites – y saber lo que hacer con él, si la ocasión lo requiere. Es triste que te estén dando palos por todos lados, en este país de hipócritas, donde robar al que no tiene o salvar a un banco para echar a la calle a una familia no es merecedor de la persecución a la que te han sometido. Pero sí es impepinable echarte los perros por una simple masturbación, en la intimidad de tu casa.

No te preocupes, Olvido. El tiempo todo lo cura. Esta tormenta pasará y, salvo que algún gilipollas se ponga tontito, podrás seguir ganándote la vida como profesora de educación infantil. Que a cualquiera le cabe en la cabeza que hasta los profesores se tocan. Quizás lo de la política estará más complicado pero, ¿de verdad crees que merece la pena? Sigue con tu vida, Olvido. El dimitir tan rápido, admitiendo que ha habido un desliz – el cómo ha pasado no es tan importante, a toro pasado – te engrandece como persona y como integrante de la administración. Muchos disfrutarán con tu vídeo. Y no precisamente para decidir sobre moralismos y teorías de responsabilidad política mientras lo ven. Que bien sabes que, si hay dos cosas que sobran en este país, esas son la mala leche y la envidia.

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3 comentarios

Archivado bajo Extramuros, Política, Sociedad Contemporánea

3 Respuestas a “Carta abierta a Olvido Hormigos

  1. Muy acertado, Cae. Me resulta intolerable que esta señora dimita por esto, mientras el benefactor de los loteros campa a sus anchas (nunca mejor dicho) por su aeropuerto vacío o mientras hay imputados sentando sus corruptos traseros en las Cortes autonómicas de medio país. Me da rabia, de verdad. Rabia de la mala. El único consuelo que me queda es que ellos, en pelotas, darían más asco que otra cosa.

  2. LATRINI DEL NORTE

    OLÉ TU CHOCHOOO OLVIDOOO…que les den, mientras respetes a los demás, ve siempre con la cabeza bien alta!!!Hay otros que más les vale que la escondan bien por lo que nos han hecho, para atrás ni pa coger impulso

  3. Alvaro

    El hecho que impresiona, es que un politico dimita, aunque sea por un motivo absurdo, no es motivo que alguien se masturbe, aunque lo hubiera colgado ella misma, si no hubiera presentado esa carta de dimision, pocas personas hubieran conocido el evento, pero que un politico dimita en España si es un hecho historico, o por lo menos que lo hubiera propuesto.

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