Una de Tarantino

Dos años antes de estallar la Guerra Civil Americana (1861-1865), King Schultz (Christoph Waltz), un cazador de fugitivos alemán que le sigue la pista a unos asesinos, le promete al esclavo negro Django (Jamie Foxx) dejarlo en libertad si le ayuda a atraparlos. (Fuente: FilmAffinity) => Sigue

Nunca fui seguidor entusiasta de Quentin. Es cierto que “Pulp Fiction” y “Reservoir Dogs” me removieron el cerebro y las pupilas en su día, dejándome clavado en el sofá, relamiéndome atónito ante el nacimiento de un nuevo subgénero, tan solo etiquetable como una de Tarantino, sin más. Pero cuando pensé que no podía mejorar, llegó el “chico malo” de Hollywood con “Kill Bill” y me ganó para siempre (por mi gusto por la cultura y el cine clásico oriental, además de las pelis de artes marciales, posiblemente). En estas, fui al cine a ver “Malditos bastardos” y nos divorciamos. Salí de la sala cabreado como un macaco. Quizás las pelis bélicas estándar y la Historia estaban demasiado arraigadas en mi memoria, pero el final me decepcionó terriblemente. Me sentí ninguneado, ultrajado y pésimamente desconcertado. Por eso fui a ver “Django” con mucha desconfianza, como el perro que se acerca a su amo con mucha cautela, tras ser apaleado por éste.

Jamie Foxx en Django

No puedo decir que beba los vientos por Tarantino, después de verla. Pero es cierto que, siendo fiel a sus asignaturas troncales – violencia, sangre, técnica fílmica prácticamente perfecta, fotografía impecable, etc. -, “Django” consigue reconciliarme un poco con su particular manera de entender el cine. Echo en falta diálogos algo más chispeantes, sin desmerecer algunos momentos de este western tuneado que no tienen desperdicio. Quizás también algo más de exigencia en algunos papeles en particular, como el de Stephen, a cargo de Samuel L Jackson. Me sobra algún minuto en el último tramo, un par de secuencias excesivamente explícitas en la violencia y unos cuantos litros de sangre en el grand finale. No es una obra cumbre, pero el chico de Knoxville consigue atraparme en la primera media hora sin remedio. Aunque va de más a menos, no me aburre y consigue llevarme de la mano hasta los créditos finales. Me identifico con las motivaciones de los héroes, odio a los malos y adoro a los buenos. El cine de acción es así de simple, no hay por qué darle más vueltas. El director lo sabe.

Como ya sucediera en “Malditos bastardos” – fue lo único que se salvó de mi quema – Christoph Waltz está sencillamente espectacular, hasta llegar al punto de casi eclipsar a Jamie Foxx. Leonardo di Caprio, a mi pesar porque me cae fatal, está también de salirse de la escala Richter. En una versión sui géneris del mito nórdico de Sigfrido, al cual se hace referencia específica en la película, “Django” no es otra cosa que un western de los de toda la vida, pasado por el particular tamiz de Tarantino, con todo lo que ello implica. Si nunca ha visto una película suya, quizás no sea la mejor elección para perder la virginidad, pero le gustará, si le ha seguido la pista a lo largo de los años. Si no es santo de su devoción pero quiere pasar el rato, sabiendo que Tarantino es indefinible y hace cine a su manera, también puede valerle. A los puristas no les gustará, porque quizás no entiendan que el Tarantino de los años 90 se quedó allí y no volverá. El Tarantino de hoy es distinto y, quizás, se nos haya hecho un poco mayor.

“Django” es entretenida a rabiar y no hay por qué descartar futuros visionados, para analizar las referencias metacinematográficas y los guiños a sus seguidores, si se nos ha escapado alguno. La intrahistoria que subyace a la trama – el espantoso drama humano de la esclavitud – da también para un buen comentario de texto o una tertulia pedante de modernitos, con permiso de Garci. La banda sonora – más allá de las disgresiones raperas, que tampoco destrozan el clima – es altamente recomendable también, si es de los que piensa, como yo, que las pelis de Tarantino no son nada sin su música y viceversa. Notable.

Título: Django desencadenado

Director: Quentin Tarantino

Guionista: Quentin Tarantino

Producción: Sony Pictures / The Weinstein Company

Intérpretes: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo di Caprio, Samuel L. Jackson, Kerry Washington

Año: 2013

Nota: 8

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2 comentarios

Archivado bajo Crítica de Cine

2 Respuestas a “Una de Tarantino

  1. Yo siempre he sido muy fan de Tarantino. Me enamoré de él con Reservoir Dogs y se coronó con Pulp Fiction. Kill Bill fue el súmmum para mí. No llegué a ver Malditos Bastardos y me alegro. Si Django no es el Tarantino que recuerdo prefiero quedarme con mi ídolo de los 90.

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