Con vértigo y sin asideros

En lo que llevamos de año cuento dos muescas desagradables en la agenda. Una de ellas es la que me ha dejado la desaparición de Enrique Meneses. La otra, la muerte de Stéphane Hessel. No sé si a éste último le hacía gracia o no el servir de abanderado del movimiento de los “indignados”. Lo que sí es cierto es que, más allá de su manifiesto, publicado por la editorial Destino, desaparece con Hessel, como también ocurriese en el caso de Meneses, un referente, un asidero intelectual o, cuando menos, un ejemplo de vida en el amplio sentido del término.

No voy a hacerme trampas al solitario. Reconozco públicamente que, además de la obra ¡Indignaos!, por la que fue conocido en España más recientemente, no había profundizado en la obra de este superviviente que nos abandonó a punto de echarse un siglo al coleto. Tampoco pretendo conocer al dedillo los azares de su biografía aunque, por las pocas notas que pueden entresacarse de sus obituarios, el señor Hessel exprimió cada uno de los 35.000 días de los que fue testigo. Pero no son los casos de Meneses y Hessel los que me han hecho pensar. Es el relevo generacional el que me trae a vueltas.

En mi caso no es una preocupación reciente, ni mucho menos. En 2009, coincidiendo también con las muertes de Francisco Ayala (último representante de la Generación del 27) y Claude Levi-Strauss (padre de la Antropología moderna) escribía en el blog de un amigo sobre la pérdida casi imperceptible aunque imparable de modelos de comportamiento, espejos de vida en los que mirarnos, bien fuera por la intensidad de sus experiencias, bien por lo atinado y profundo de sus obras, sin importar de qué tipo fueran éstas. Decía entonces

[…] Al dolor por la pérdida humana y personal, se une un incómodo sentimiento de vacío al comprobar que no existe relevo generacional posible que trate de rellenar, siquiera una parte del hueco que queda tras la partida de personajes de esta envergadura. Como es lógico, los logros actuales no adquirirán toda su dimensión  hasta dentro de varios años; aún no tenemos la perspectiva apropiada para sopesarlos. No obstante, viendo las condiciones en las que se está desarrollando esa generación – a la que yo mismo pertenezco – y las trazas de la que la sigue, no hay muchas razones para ser optimista.

[…] Considero innegable el progresivo y acelerado declive al que asistimos, manifestado en áreas tan dispares como la política, la economía, la educación y la fijación de unos valores no negociables, unas líneas maestras que deben conformar el armazón de nuestra sociedad con vistas al futuro. Además, muchos observamos con desesperación cómo las esferas de la creación artística, la cultura, el pensamiento y la reflexión soportan constantes muestras de menosprecio y ninguneo; la falta de atención que parecemos mostrar hacia otro de los pilares esenciales de nuestra sociedad es alarmante.

La desaparición de Hessel, el hueco que deja tras de sí y la velocidad a la que fue adoptado, en su día, como inspirador mascarón de proa del sentir de tantos da muestras, por un lado, de lo huérfanos que estamos de esos modelos, de pilares sobre los que sostenernos. Por otro, de lo necesarios que resultan, en tiempos difíciles y del miedo que muchos sentimos al ser plenamente conscientes de que cada vez quedan menos. Por citar un caso español muy parecido, a pesar de que piense y hable como un joven revolucionario. José Luis Sampedro cuenta ya 96 primaveras. ¿Alguien atisba un posible relevo? Posiblemente existan, claro que sí. Pero mientras se nos llena la boca con frases tan grandilocuentes y vacías como “Sociedad del Conocimiento” o “Gestión estratégica de la experiencia” muchos de la quinta de Hessel y Sampedro se están pudriendo en los asilos, mientras en la calle nosotros enarbolamos pancartas sin saber exactamente para qué lo hacemos o hacia dónde queremos ir.

Nota: Si ha estado usted en otro planeta en los dos últimos años y no conoce el libro ¡Indignaos!, debería proceder a su lectura con urgencia. No le llevará más de dos horas. Para ser consecuente, ejercitar el espíritu crítico, coincidir o disentir, también deberían leer la réplica al mismo, que bajo el título ¡Escandalizaos!, firmó Javier Ruiz Portella y que edita Áltera.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Cultura, Libros, Periodismo, Política, Reflexiones e Idas de Olla, Sociedad Contemporánea

2 Respuestas a “Con vértigo y sin asideros

  1. Ele

    Bonito homenaje. Yo no veo cerca un relevo, pero tengo la esperanza de que sí exista, varios. No somos más tontos o menos “comprometidos” (otro de los libros de Hessel sobre el tema que nos ocupa), que las generaciones anteriores. Sólo que gracias al “mundo global” las malas prácticas se dan a conocer mejor, pero alguien va a sobresalir, en algún momento.
    También creo que a lo mejor, pensando esto, los que nos lo planteamos deberíamos proponernos (al menos tratar) llegar a ser un referente como lo fueron ellos. Dar ejemplo, y tener mucho sentido común.
    Ya sabes lo que opino, sigue, que me encanta leerte y reflexionar contigo.

    • Gracias como siempre por las lecturas y por los comentarios, Ele.

      Tienes bastante razón y no lo he matizado yo, en la entrada: los referentes no tienen que serlo sólo de base ideológica o intelectual. También deben dar ejemplo con acciones, con la forma de afrontar y vivir su propia vida. Lo ha publicado hoy con mucho tino en El Mundo José Antonio Marina http://mun.do/YIgEUs

      Confío en que haya un pequeño grupo de personas que sobresalgan y, como tú dices, que sean capaces de predicar con el ejemplo para liderar el cambio social y moral que necesitamos. Un ‘clic’ mental y de obra que no puede demorarse más.

      Un saludo

Cuéntame algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s