Tiempo de ¿silencio?

Pues verán ustedes. Redacto el Pasaporte de esta semana no sin cierto disgusto. Porque, si les digo la verdad, la polémica desatada, con mi última entrada y otros post relacionados, debería ser un tema bastante zanjado. Si no zanjado, al menos agua pasada. Y por desgracia, no lo es. Podría callar pero, si leyeron las entradas a las que hago referencia, habrán advertido que, en mi opinión, el tiempo de guardar silencio se terminó.

Las ignominiosas condiciones laborales, ofertadas a más de un compañero periodista en Diario de Salamanca, despertaron indignación en mucha gente. Llegó a ser un “tema tendencia” a nivel nacional hace días y, tanto la Asociación Salmantina de Periodistas como la Asociación de Prensa de Madrid se hicieron eco del problema y reaccionaron, de manera oficial. De los términos en los que el diario ha “solucionado” el asunto no hablaré hoy, aunque ya les advierto que, también en mi opinión, se ha cerrado en falso y no con demasiados visos de cumplir la legalidad vigente.

Lo que me hace disgustarme es el regodeo con el que el periódico ha reaccionado y la falta de visión y “cintura” de algunos políticos. El pasado día 1 de abril, Javier Galán, subdelegado del Gobierno en Salamanca acogía “con parabienes las propuestas de mejora con las que se presenta DiariodeSalamanca.es” mientras expresaba “mi sincero deseo de progreso en esta nueva etapa que emprende”. Bienvenido Mena, delegado de la Junta de Castilla y León, al día siguiente de estas declaraciones, hacía lo propio deseando “la mayor de las suertes” al digital en esta nueva andadura y aseguraba, según titula Diario de Salamanca, que la ciudad ganaba una nueva voz.

El tiempo de callarse ha pasado

A callarse (NO) tocan

Los responsables de Comunicación de la Junta han reconocido en las redes sociales que los artículos publicados habían sido enviados con anterioridad a la fecha en la que se destaparon las vergonzosas irregularidades en la contratación de profesionales para sacar adelante el digital. Asumido este error cabe preguntarse ¿Por qué el diario ha hecho uso de ese material ahora precisamente? ¿Saben los firmantes de las irregularidades que comete el digital respecto de la infravaloración y el salario vergonzoso – e ilegal – ofrecido a los aspirantes a trabajar en él? ¿Han rectificado o, al menos, pedido que esos artículos sean retirados? ¿Lo harán el resto de “personalidades” que publicarán cartas y artículos en el mismo sentido en días sucesivos?

También me pregunto si el inundar con palabras bonitas y buenos deseos la web oficial de Diario de Salamanca responde tan solo a un gesto de cortesía – llámenme cándido, si quieren – o a una búsqueda de legitimidad y un “lavado de cara” para la galería por parte de Diario de Salamanca, mientras en la trastienda, las condiciones laborales no mejoran.

Ni conozco al Sr. Mena ni al Sr. Galán. No pretendo iniciar ninguna vendetta o cruzada particular contra el periódico, pues no conozco a ningún profesional o empresario en él. Se trata de que la dinámica de “colegueo” entre responsables políticos y periodistas debe terminar. Los periodistas no estamos para “portarnos bien” con los políticos, ni los políticos para tener contentos a los periodistas. Los políticos están para gestionar lo mejor posible la vida pública y los periodistas para “molestar” constantemente y para llamar la atención cuando las cosas no se hacen bien. Y cuando se pretende explotar a los profesionales – sean periodistas o no – las cosas se están haciendo mal. Muy mal.

Lo que más me molesta de todo es que, con estas actitudes de ambas partes, se alimenta el caldo de cultivo para que la ciudadanía, en general, tenga la idea de que periodistas y políticos somos idénticos perros con distintos collares. Y no es así, no todos somos iguales. Si algunos lo han sido hasta ahora, estamos pagando todos el precio con creces. Y si queremos ganar legitimidad y vergüenza torera frente a los lectores, frente a los ciudadanos, debemos llamar a cada cosa por su nombre. Y no callar. No callar ante los despropósitos contractuales de Diario de Salamanca, como ante los vergonzosos impagos de nóminas por parte de El Adelanto de Salamanca – por poner otro ejemplo – o ante la política de “tierra quemada” planteada por los ERE en otros medios. Y no solo en el sector de la prensa, desde luego. El tiempo del miedo debe tocar a su fin. El del silencio, también.

Anuncios

8 comentarios

Archivado bajo Charrizando, Medios de Comunicación, Periodismo

8 Respuestas a “Tiempo de ¿silencio?

  1. ¡Olé! Nunca hay que callar. Y el que no vea la diferencia entre periodismo y política es que está muy ciego. No tiene nada que ver, por mucho que muchos lo vean como “mismo perro, distinto collar”.

    ¡Ánimo! 🙂

    • Somos diferentes, Saul, tanto políticos como periodistas. Pero ha existido tanta connivencia, tanto compadreo… durante tantos años… que es normal que la profesión periodística sea de las peor valoradas por la gente, junto a jueces y políticos. Si queremos reflotar la profesión (una tarea no sé si posible, a estas alturas) debemos empezar a desmarcarnos. Gracias por comentar

  2. Joana

    Que fuerte… la pena es que todo va así. Si yo contara toda la mierda que sé de los medios. Explotaciones, humillaciones y situaciones indignas que me llegan de todos mis amigos periodistas que aún tienen la “suerte” de trabajar en este sector, no terminaría nunca. Algunos dicen que no y otros…otros no pueden por miedo a perder el trabajo… En fin, yo misma estoy trabajando en algo en lo que podría haber trabajado sin tener una licenciatura en Comuniación Audiovisual. Y no me malentiendas, mi actual trabajo es lo mejor que me ha pasado, laborlamente hablando, en mucho tiempo: cobro un sueldo todos los meses sin falta, a principio de mes, sin sorpresas. Tengo un horario, trabajo desde casa y nadie me presiona, me exige ni me pide “compromisos” absurdos. Al fin y al cabo no trabajo en lo que es mi vocación pero he tenido mucha suerte.

    • Estimada Joana:
      Gracias por comentar, lo primero. Lo segundo, enhorabuena, tanto por estar trabajando como por hacerlo en unas condiciones razonables. Encontrarse a gusto en el trabajo es un privilegio al que no prestamos atención, aunque no sea “de lo nuestro”. Que haya buen ambiente, formalidad en el cobro, seriedad a la hora de currar… Yo tampoco ejerzo activamente de periodista (no al 100%) y entiendo tu caso, porque me pasa igual.
      Eso sí, hay algo que no comparto. Y es eso de “si yo te contara”. Si todos contáramos… ¡Pero si es lo que hace falta! Contadlo, no os calléis. Ya está bien de tener la espalda ancha. O demasiado ancha, mejor. Que todo tiene un límite.
      Un fuerte abrazo

  3. Joana

    Algún día escribiremos un libro… pero sobretodo me interesa mucho que todo aquel que lea lo que has escrito, sea periodista o no, tenga claro el mensaje: si nosotros mismo despreciamos nuestro trabajo, como vamos a exigirle a los demás que lo aprecien y lo respeten. Yo eso lo tengo muy claro. Pero no quiero juzgar a nadie. Si no cuento casos concretos es porque entiendo los motivos por los que esta gente ha aceptado trabajar en ciertas condiciones indignas. Yo tal vez tuve la suerte de poder decir que no. Tal vez poder decir que no sea un privilegio al que hemos tenido acceso sólo unos pocos.

    Enhorabuena por tu valentía, la de tu amigo y la de todos aquellos que denuncian y se atreven a negarse todos los días a hacer un trabajo si no les ofrecen unas condiciones mínimas.

    Un fuerte abrazo y mucho ánimo!

Cuéntame algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s