El periodismo, Jordi, Cotino y su hermano

Pues al César lo que es del César. No seré yo quien deje de reconocer lo bueno cuando lo veo. Lo mismo que he sido bastante crítico en el pasado con el planteamiento del programa “Salvados”, comandado por Jordi Évole, bautizado por uno de mis cáusticos amigos como el hombre obvio, debo aplaudir el trabajo de su equipo de producción y de él mismo. Su último programa, #Olvidados, me ha parecido un producto televisivo y, sobre todo, periodístico sin tacha.

El grueso de mis críticas casi siempre se ha centrado en la parcialidad de sus planteamientos, en lo evidente y facilón de sus argumentos y en el exceso de fanfarria. Es cierto que hablamos del medio televisivo, terreno abonado por excelencia para el espectáculo y vedado para el buen periodismo. Pero hay excepciones y reglas.

La emisión del pasado domingo estaba centrada en el accidente de metro de Valencia del 3 de Julio de 2006. El triste acontecimiento está casi disuelto en la memoria colectiva de los ciudadanos, gracias a un denodado esfuerzo de la Administración por escurrir bultos y ocultar responsabilidades políticas. Los compañeros del diario El Mundo, en su momento, ya se encargaron de denunciar irregularidades, tanto en la comisión de investigación como en el proceso de esclarecimiento de las causas de un accidente que dejó 43 muertos y casi medio centenar de heridos. No ha sido hasta ahora cuando se ha demostrado documentalmente que, el principal objetivo de la citada comisión de investigación era dejar claro que no existían responsables más allá del propio metro accidentado. De existir algún causante directo, además del infortunio, ese era el malogrado maquinista, cabeza de turco ideal pues nunca se podrá defender.

Quizás el mayor éxito, en términos televisivos, haya sido haber “pillado” a Juan Cotino, actual presidente de las Cortes valencianas – entonces directamente vinculado a la comisión organizadora de la visita del papa a Valencia -, en un vergonzante y doloroso renuncio. Posiblemente la visita del papa a Valencia estuvo directamente relacionada con la gestión de aquella crisis. No interesaba atizar demasiado el avispero por aquel entonces. Valencia debía ser la panacea, un tranquilo reducto de felicidad, prosperidad y caridad cristiana que acogiera con enfervorizado entusiasmo al Santo Padre.

No debemos quedarnos con el lamentable espectáculo ofrecido por el Sr. Cotino. Debemos alegrarnos de que “Salvados”, Jordi Évole y su equipo de guionistas y producción sepan hacer periodismo del bueno – con matices de enfoque, preguntas condicionadas y demás sutilezas, claro está -. El principal éxito del último programa ha sido el lograr que Arturo Rocher, ex jefe de seguridad de Ferrocarrils de la Generalitat de Valencia (FGV) admitiera públicamente – con apoyo documental – que los técnicos habían sido aleccionados por una consultora externa para comparecer ante la comisión de investigación – una farsa, a todas luces – y que luego celebraron por todo lo alto su cierre, sin que se señalaran responsables políticos, que era lo que interesaba.

Sin perder su identidad como producto televisivo, “Salvados” ha sabido hacer periodismo y ha de reconocérsele el mérito. Y me encantaría que siguiera en esa línea. Siendo cuidadosos, eso sí. No me gustaría ver a Évole transformado en una Mercedes Milá cualquiera, persiguiendo a trileros de medio pelo en “Diario de“; aún menos en una caricaturesca Aída Nízar, husmeando en las basuras de un restaurante chino, para averiguar si comemos carne de primera, caballo del hipódromo o setter irlandés. “Salvados” ha demostrado que no todo es sesgo, obviedad y denuncia facilona – aunque aún persiste –. Ha sabido hacer periodismo y me veo legitimado como espectador y como ciudadano a exigirle que siga haciéndolo.

Anuncios

2 comentarios

Archivado bajo Medios de Comunicación, Periodismo, Política, Reflexiones e Idas de Olla, Sociedad Contemporánea

2 Respuestas a “El periodismo, Jordi, Cotino y su hermano

  1. Programas como ‘Salvados’ son muy necesarios en la parrilla televisiva española, plagada de basura y contenidos insustanciales. Si lo que molesta es su sesgo político, conmino a los críticos a realizar o fomentar programas semanales de actualidad basados en entrevistas o reportajes con la etiqueta política que se desee de la calidad y profundidad del que dirige Évole, sea esta calidad y profundidad mucha o poca. Seguro que ganamos todos.

    • Gracias por el comentario Toni.

      Y estoy de acuerdo contigo. Hacen falta (sea la línea editorial de un sentido o de otro). Incluso los sacrosantos “Informe Semanal” o “Documentos TV” están siendo echados en falta. Otro debate es si el exceso de parcialidad en esas líneas editoriales – crítica que aún mantengo, tanto en “Salvados” como en los otros programas citados – hace bien al producto final.

      Al fin y al cabo, la ciudadanía necesita denuncias periodísticas serias, sustentadas en pruebas, documentos y testimonios. Que nadie piense que me he caído del caballo con Évole. Sigue siendo parcial, pero el capítulo en cuestión me parece bueno.

      Un abrazo

Cuéntame algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s