Carta a un político español

Imagino que no leerás esta carta. Permíteme al menos el desahogo de redactarla. Supongo que estarás acostumbrado a filtrar aquello que no se pliega a los intereses de tu partido pero, aún así, me asiste el derecho a dedicarte unas líneas. Como un ciudadano más. ¿Sabes lo que te digo? Como uno de esos a los que pretendías servir cuando empezaste en esto.

Aunque quedan lejos aquellos tiempos ¿Verdad? A lo mejor ni te acuerdas si te afiliaste con dieciocho añitos, como mandan los cánones, convencido como estabas de que la política era el único camino. O si, por el contrario lo hiciste sabedor de que la tuya iba a ser una carrera de fondo, de muchas etapas. De muchos estados intermedios tragando mierda, con el propósito de medrar, de adquirir poder. Quizás la tuya fue una carrera política estándar, de las que empezó como la primera y terminó como la segunda. Mejor no remover los recuerdos ¿no es cierto?

Estás habituado a lanzar proclamas, frases vacías, mentiras que hasta tú mismo te crees. Seguro que ahora estás diciendo “De eso nada, te garantizo que en mi partido hay mucha gente honesta que trabaja todos los días por los ciudadanos. No podéis meternos a todos en el mismo saco por cuatro sinvergüenzas corruptos” Te entiendo. ¿Sabes por qué? Porque a los periodistas nos pasa lo mismo con la sociedad: que hemos perdido casi toda la credibilidad con los ciudadanos por culpa de cuatro capullos. Y no nos creen, no creen que seamos ni honestos ni que estemos a su servicio. Aunque lo gritemos todos los días. Así que, como te escribo como un ciudadano de esos, descreídos, tampoco me la cuelas.

Cuando te vi a mitad de tu camino, revoloteando como un buitre en el séquito de los primeros espadas, sentí una mezcla de asco y envidia. Envidia porque hay que reconocerte el mérito. Hay que mantenerse firme en la ambición y tener poco estómago. Y muchas ganas de llegar a donde estás ahora. Porque el camino es largo: primero con los cachorros de tu partido, colocando sillas en los mítines, pegando carteles y haciendo el trabajo sucio. Luego una concejalía o una alcaldía, incluso, si tienes buenos padrinos y te has sabido mover bien. Si tienes trazas de estrellita mediática seguro que has pasado por alguna Diputación o Junta autonómica. Y ¿A que es goloso? ¿No es cierto que te estremeciste, cuando notaste que tus decisiones influían en los demás? Esa sensación de que eras invulnerable, de que nada ni nadie podía discutirte… La sorpresa – o la sensación de victoria – cuando cobraste tu primera comisión ¿Te acuerdas? Yo no estaba allí, pero me hago a la idea. Y eso es lo que me da asco.

Pero nada es para siempre. En mi profesión nos ha pasado lo mismo, más o menos ¿Sabes?. De la pérdida de legitimidad, te hablo. Nos pasó por bailaros el agua y comportarnos como vosotros, pero eso se acabó. Y nos está tocando reinventarnos. A la fuerza. ¿Podrás reinventarte tú? Tú, que no has hecho más que chupar de la teta del partido, que eres adicto al poder, al dinero y a la sensación mullida de la moqueta de los despachos, ¿Podrás afrontar la realidad sin ponerte la máscara de político? ¿Sabrás enfrentarte a los cambios que se avecinan? Igual tienes suerte, como siempre te ha pasado. En el lugar correcto en el momento adecuado y te irás de rositas. Pero ¿y si no? Aunque leas esta carta dormirás a pierna suelta. Porque has llegado a donde estás por no tener conciencia. Pero no todos somos tontos, ni tenemos la paciencia que se requiere para perdonarte todos los pecados.

Venga, te dejo tranquilo, que seguro que tienes algún acto al que asistir. Pero vete con ojo, que la gente vigila cada día más. Y algún día pagarás. Ojalá nos veamos las caras entonces. Recibe un saludo

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Medios de Comunicación, Periodismo, Política, Reflexiones e Idas de Olla, Sociedad Contemporánea

4 Respuestas a “Carta a un político español

  1. Clara Aurrecoechea

    No hay que echarle sólo la culpa a los políticos, pobrecitos, si son marionetas del poder económico. Igualito, igualito que los medios de comunicación.

    • Me temo que, en un sentido o en otro, somos todos marionetas, Clara. Lo de los medios me duele especialmente, porque me toca de forma directa. Lo de los políticos me enerva, porque es culpa nuestra, en parte, pero la desfachatez de los corruptos resulta desesperante y ofensiva. Y parece que no tiene remedio. Pero solo lo parece. Lentamente, pero están cambiando cosas y espero que no tenga remedio. Gracias por leer y comentar

  2. Buen César, bien hecho. No es solo el periodismo o la política, en mi opinión estamos llegando a los limites de un sistema social (no solo económico) y se sale todo por las costuras.

    • Gracias por comentar, rodraunghzeb. Es un desmantelamiento progresivo de la economía, los pilares de sostenimiento social y, lo que me da más miedo (y pena) de los valores que permiten que todo se sujete. Hay mucha gente buena por ahí (también algún político) que terminará por arreglar algún desgarrón que otro. Un saludo

Cuéntame algo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s