Si me hubieran preguntado a mí

Se ha puesto de moda opinar —y decidir— por los demás. Y tenía pensado contarles lo que pienso sobre la reforma de la Ley del Aborto española; esa que se ha aprobado hace poco y que nos retrotrae a las épocas más oscuras del Régimen. Entonces, las mujeres que podían, pagaban en Londres —o donde fuera— por deshacerse de un hijo no deseado y, las que no podían, se jugaban el pellejo en cuchitriles clandestinos o se comían al crío con papas, estuviera como estuviese. Sin importar de quién viniera ni cómo, porque «era la voluntad del Señor».

Como todo el mundo, tengo una opinión al respecto. Lo que no  tengo es, ni vagina ni útero, así que me la guardo —la opinión— y mantengo un respetuoso silencio, porque nunca seré madre y no tendré que debatirme jamás en internas luchas morales, religiosas, éticas y políticas. No soy como otros, que se permiten hablar y decidir por terceros. Ya que deciden por las mujeres lo que es mejor para ellas, que sean ellas las que opinen.

Pero sí puedo contarles una pequeña historia, que igual aporta un nuevo punto de vista del que pocos han hablado —al menos, eso creo—. Mi santa madre siempre ha querido serlo por encima de todo, siempre deseó un hijo o más. Por eso lo intentó sin descanso desde poco después de casarse. Nada de apellidos de rancio abolengo, ni clase alta. Humilde, currante y ama de su casa como he visto pocas en mi vida. Una madre entregada y sufridora, lo garantizo. Pero, por esas cosas de la vida, no se quedaba en estado y, cuando se quedaba, no hacía otra cosa que abortar —todo natural y sin pretenderlo, Gallardón, no te me agobies—. No una, ni dos, ni tres. Cinco veces. A veces en el hospital, otras en casa. Embarazos muy putos, de esos que te tienen postrados en la cama los nueve meses de gestación. El trauma que arrastrará mi madre por esas cinco criaturas, mientras viva, es suyo, no mío. No imagino lo que es, ni quiero imaginarlo. Algunas mujeres que me leen —a las que no les han preguntado por la Ley de marras— saben de lo que hablo.

Feto en la fase final de gestación

Feto en la fase final de gestación

Lo más lógico, por parte del médico, era aconsejar a mi madre que no lo siguiera intentando. Pero mi madre… erre que erre. Y llegó  al mundo quien escribe, con seis mesecitos de nada, y poco más de medio kilo de peso. Chupé más horas de incubadora que guardias en la garita un legionario. A medio hacer, como quien dice.

Y así me quedé, con una discapacidad de por vida del 60% y más cojo que el pirata Barba Negra. Y mi madre, con más cojones que el caballo de Espartero, tragó con lo que le vino y me sacó adelante como pudo. A mí y a mi hermana, que es más bonita que un San Luis y totalmente «normal». Porque tiene más instinto, coraje y cabeza, porque sabe más de ser madre, que cualquiera de estos gañanes que hacen leyes.

Si Gallardón le hubiera preguntado a mi madre, habría sido feliz. Porque habría encontrado un ejemplo de entrega, de amor, de abnegada responsabilidad. De maternidad con mayúsculas. Quizás, si me hubieran preguntado a mí habría puesto objeciones: «Casi mejor que te lo ahorres, mamá. Que esto de ser distinto es una putada, que mucha gente abusa de ti, que sufres más que la mayoría, aunque sientes y piensas igual que los demás; que a veces te cansas de ser diferente y débil, de estar solo. De quedarte atrás, en todos los sentidos. Que el mismo que te aplaude por ser tan valiente, jamás te ha echado una mano, no te ha dado una subvención, ni ha preguntado qué tratamiento, qué operación, qué médico necesitaba. Y cuánto costaba». Pero entonces, como ahora… la opción de no venir al mundo no se contemplaba.

Antes, como ahora, lo que yo opinase, o lo que opinase mi madre —de no ser la santa mujer que es— habría dado igual. Porque lo que quieren los políticos son ejemplos. Ejemplos de tragar con todo y tirar pa’lante, ejemplos de miserable y maldita resignación cristiana. De mirar para otro lado y aceptar «lo que venga, porque es la voluntad del Señor». En mi lugar —y en el de mi madre y mi padre— querría verlos yo. A los muy hijos de puta.

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20 comentarios

Archivado bajo Política, Reflexiones e Idas de Olla, Sociedad Contemporánea

20 Respuestas a “Si me hubieran preguntado a mí

  1. Joder, César: guárdate la pluma de emocionar, que uno está en una época blandita…

  2. ¡Qué grande eres, Brito!

    Buffff, pedazo artículo. ¡Enhorabuena!

    Por cierto, yo también estoy a medio cocer, xD. Y mi madre no llegó a 5, pero tuvo un par de intentos.

    ¡Un fuerte abrazo!

  3. MABM

    La no perfección fisica, la suples con un CORAZON DE ORO como no he conocido jamás.

  4. Yo estoy con tu tía, compare. ¡Qué grande eres, joer!

  5. Encontré este artículo chafardeando la corte de un Enano medinense, que suele sacarme la sonrisa (la corte y el Enano). Entré desprevenida y terminé con la piel a tiras. Excelente puesta de puntos sobre las ies y palitos sobre las t. Ojalá la respuesta “masiva” te anime a seguir. Y que quede constancia que no soy de tu familia (a menos que tengas primos lejanísimos en Argentina). Saludos, César

    • Hola Lorena:
      Bienvenida al Pasaporte y gracias por el comentario. La respuesta masiva me desconcierta, aunque me alegra. Y me encanta escribir, lo que me falta es constancia e ideas. Y presencia de ánimo, algunos días. Pero tengo a muchos amigos azuzándome detrás de las orejas. Imagino que, aún siendo irregular, seguiré con los «vomitonas intelectuales irreverentes». Un saludo y ¡Aguante, Argentina!

  6. Y que haya tantos “mamandurrias” escribiendo alabanzas y bendiciones de tantos golfos y trepas ….Cesar,siempre he admirado como escribes pero cuando ademas de la pluma tienes la razón…amigo, sombrero y vuelta al Ruedo IbéricoUn abrazo

  7. Ay César… si yo te contara… como me has hecho llorar, macho, Mil besos para ti y un pedazo de pedestal para tu madre, y para tu padre.

    • Un abrazo fuerte para tí «morena tramadora», y muchas gracias por el comentario y por la difusión. Ya sabes que tengo las orejas abiertas y una cerveza fría en cuanto nos veamos, que será algún día 😉

  8. Reblogged this on Morena que trama algo and commented:
    Una de las mejores y más coherentes entradas que he leído en muchísimo tiempo.

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