Cuadrillas y primeros espadas

Pocos días después de que publique esta entrada participaré, junto a otros compañeros de la directiva de la Asociación de Prensa a la que pertenezco, en una tertulia abierta al público, para hablar de la situación del periodismo hoy.

Probablemente, tendremos que hacer de tripas corazón y soslayar la pésima situación del sector; trataremos de aportar algo de esperanza, de recordar la importancia que esta profesión tiene para cualquier sociedad que quiera desarrollarse de manera sana. Algo que, personalmente, trato de manifestar siempre que puedo, en este espacio y en otros. Y tenemos una tarea ardua por delante, sinceramente. No por falta de voluntad, no crean. Este tipo de actos, en los que tenemos la oportunidad de hablar de tú a tú a la gente, de contarle cómo son las tripas de este negociado, no sólo me motivan y me gustan. Es que creo que son necesarios y hasta terapéuticos.

Pero lo que no podemos decirle al público es que nos necesitan, como ciudadanos, tanto como nosotros a ellos, en un vano brindis al sol, cuando los primeros espadas se pasan la recuperación de la legitimidad del oficio por el arco del triunfo. En connivencia con otros que tal bailan. Y me explico.

He tenido la oportunidad de ver un spot publicitario de una entidad bancaria cuyo lema en la campaña es «Buenas noticias» El asco que me produjo, por los motivos que ahora explicaré, me ha impedido ahondar en los matices, pero el grueso del asunto puede resumirse en: «Lo peor con los bancos ha pasado. Ahora que muchos hemos sido rescatados con dinero de otros, podemos competir por ofrecer el mejor producto. Como antes. No nos comemos a los niños crudos, ni mucho menos. Ya volvemos a dar créditos a la gente normal, ya se pueden ustedes endeudar (de nuevo) sin miedo, que a lo mejor hasta les prestamos dinero y todo (de nuevo) para financiar sus buenas noticias».

Dicho así no parece tan malo. Aunque se nos olvide, los bancos no son otra cosa que empresas privadas, cuya materia prima es el dinero de terceros. Como tales empresas privadas, tienen derecho a hacer toda la publicidad que se les antoje de sus productos . Si, de paso, quieren hacer un lavado de imagen no es como para apedrearles. Ya veré yo si me creo la milonga o no.

Carlitos Herrera

El asco, como les decía antes, me lo produce que la correa de transmisión de ese mensaje – tan legítimo como sospechoso – sea un grupo de periodistas de primera línea. Esos que ve y escucha la inmensa mayoría de la población día a día. Los mismos a través de los cuales, los ciudadanos se forjan una imagen mental de lo que es el «Periodismo» del mundo de las Ideas, así en plan caverna de Platón y toda la pesca. No hablamos de ambiciosos jovenzuelos que quieran medrar: Carlos Herrera, Carmen Chaparro y Roberto Arce. Nada de recién llegados. Y les apuesto una mandarina y una lata de atún a que gratis, lo que se dice gratis… no lo han hecho. Que los periodistas no somos santos. Callamos como putas ante corruptelas de políticos y empresarios de todo cuño. Callamos como putas ante los desmanes en Canal 9 y Telemadrid, pero luego vamos de dignos y salvadores de la patria, cuando ya no hay remedio. No todo lo malo lo hacen los banqueros y los políticos. Si hemos hecho todo eso y más, los ciudadanos podrán acusarnos, con motivo, de colaboracionismo, de connivencia con el poder, de mirar a otro lado, cuando nuestra función es precisamente la contraria. Lecciones de legitimidad, las justas.

Asisto con pena a uno de los peores momentos históricos de la profesión; he llegado a ver a compañeros licenciados buscando comida en la basura, en algunas Asociaciones de prensa de este país se está recaudando dinero y cambiando vales de comida para familias de periodistas, gente que no sale en la tele, en anuncios. Porque son de la cuadrilla. Todo esto sucede mientras, en el terreno laboral, el tsunami destructivo es de proporciones homéricas. Por todo esto, es por lo que necesitamos recuperar la legitimidad como el aire que respiramos. Por dignidad y para que la ciudadanía crea de nuevo en nosotros. Y creo que no vamos a recuperar esa dignidad y esa legitimidad, ayudando a los bancos a recuperar la suya. Con la cantidad de cadáveres que tenemos en el armario. Todos.

 

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2 comentarios

Archivado bajo Medios de Comunicación, Periodismo, Reflexiones e Idas de Olla, Televisión

2 Respuestas a “Cuadrillas y primeros espadas

    • Muchas gracias! En cuanto tenga tiempo redacto la entrada y lanzo mis nominaciones (por cierto, creo que para el VBA hacen falta 15 nominaciones y has puesto sólo 5 en tu entrada :-S) Un abrazo y muchas gracias, nuevamente

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